¿Es la Criminología una ciencia, según aportes de la Escuela Clásica y Positivista del pensamiento criminológico?

 La discusión sobre si la criminología puede considerarse una ciencia puede analizarse a partir del desarrollo histórico de la Escuela Clásica y la Escuela Positivista, ya que ambas marcaron momentos fundamentales en la construcción del conocimiento criminológico. Según Zúñiga López (2021), la criminología surge como una disciplina que busca explicar el fenómeno criminal de manera sistemática, diferenciándose progresivamente del derecho penal al enfocarse no solo en la norma jurídica, sino también en las causas y características del delito. Analizar estas escuelas permite comprender cómo la criminología fue adquiriendo un carácter cada vez más científico.

 

La Escuela Clásica surge en el siglo XVIII en el contexto de la Ilustración, como respuesta a los sistemas penales arbitrarios y desproporcionados de la época. Su principal representante fue Cesare Beccaria, quien en De los delitos y las penas defendió principios como la legalidad, la proporcionalidad de la pena y la necesidad de limitar el poder punitivo del Estado (Beccaria, 1764/2011). Para esta escuela, el delito era producto del libre albedrío; es decir, el individuo actuaba racionalmente y decidía delinquir tras valorar los beneficios y las consecuencias de su conducta. De acuerdo con Zúñiga López (2021), este enfoque colocó el énfasis en el acto delictivo y en la responsabilidad individual, estableciendo bases racionales para el estudio del crimen.

 

Sin embargo, aunque la Escuela Clásica organizó el pensamiento penal de forma coherente y lógica, su método era principalmente filosófico y normativo. No se apoyaba en la observación empírica ni en la recopilación sistemática de datos. Por ello, puede afirmarse que aportó fundamentos teóricos importantes, pero aún no consolidaba plenamente un método científico en sentido moderno.

 

El cambio decisivo ocurre en el siglo XIX con la Escuela Positivista, que introduce el método empírico en el estudio del delito. Su principal representante fue Cesare Lombroso, quien planteó que el delincuente presentaba características físicas y biológicas particulares (Lombroso, 1876/2006). En El hombre delincuente, realizó observaciones directas y estudios sobre personas privadas de libertad, intentando identificar patrones comunes. Aunque posteriormente sus conclusiones fueron criticadas por deterministas, Lombroso introdujo la observación científica como herramienta central.

 

Además, Enrico Ferri amplió la visión positivista al incluir factores sociales y ambientales como causas del delito (Ferri, 2004). Ferri sostuvo que la criminalidad no podía explicarse únicamente desde la biología, sino que debía considerarse la influencia del entorno. Asimismo, Raffaele Garofalo buscó sistematizar el estudio del delito a través del concepto de delito natural (Garofalo, 1914). Según Zúñiga López (2021), el positivismo permitió que la criminología comenzara a estructurarse como disciplina científica al utilizar métodos de observación, análisis y clasificación.

 

Comparando ambas escuelas, puede observarse que la Escuela Clásica aportó la base racional y jurídica del estudio del delito, mientras que la Escuela Positivista incorporó el método empírico. De acuerdo con análisis contemporáneos, la Escuela Clásica sentó las bases filosóficas del pensamiento penal moderno, mientras que el positivismo marcó un punto de quiebre al centrar la atención en el delincuente como objeto de estudio (Lilly et al., 2019; Vold et al., 2018). Este tránsito del razonamiento abstracto a la investigación basada en evidencia fue clave para que la criminología adquiriera aspiraciones científicas.


Para reforzar la explicación teórica de la Escuela Clásica y la Positivista, a continuación se presenta un recurso audiovisual que contextualiza históricamente estas corrientes y sus principales postulados.


Video 1.

El Nictálope Leyes. (2022). Criminología: Historia (Escuela Clásica y Positivista) [Video]. YouTube https://youtu.be/qyFV5XpnLNc?si=kC9YyuhGA2gg41Fu


 

Es cierto que el positivismo presentó limitaciones, especialmente el determinismo biológico de Lombroso (1876/2006), el cual reducía el fenómeno criminal a rasgos físicos. Sin embargo, el hecho de que estas teorías fueran posteriormente cuestionadas demuestra que la criminología evolucionó mediante la crítica y la revisión constante, característica propia de toda ciencia.

 

Además, es importante señalar que el desarrollo de estas escuelas no solo representó un cambio metodológico, sino también una transformación en la manera de comprender la responsabilidad penal. Mientras la Escuela Clásica defendía la igualdad de todos ante la ley bajo el principio de libre albedrío, la Escuela Positivista introdujo la idea de que no todos los individuos se encuentran en las mismas condiciones sociales o biológicas. Esta diferencia marcó un debate que aún persiste en la criminología actual: ¿debe el sistema penal centrarse únicamente en el acto cometido o también en las circunstancias personales y sociales del individuo? Esta discusión demuestra que la criminología continúa evolucionando y que su carácter científico implica revisión constante y adaptación a nuevas realidades.


En conclusión, a partir del análisis de la Escuela Clásica y la Escuela Positivista puede afirmarse que la criminología adquirió carácter científico de manera progresiva. La Escuela Clásica organizó el pensamiento penal bajo principios racionales, mientras que la Escuela Positivista incorporó la observación y el análisis empírico. Según Zúñiga López (2021), este proceso permitió consolidar una disciplina que, aunque inició con bases filosóficas, evolucionó hacia un enfoque más sistemático y científico del fenómeno criminal.




Referencia


Beccaria, C. (2011). De los delitos y las penas. Alianza Editorial. (Trabajo original publicado en 1764).

El Nictálope Leyes. (2022). Criminología: Historia (Escuela Clásica y Positivista) [Video]. YouTube. https://youtu.be/qyFV5XpnLNc?si=kC9YyuhGA2gg41Fu

Ferri, E. (2004). Sociología criminal. Editorial Comares.

Garofalo, R. (1914). Criminología. Little, Brown and Company.

Lilly, J. R., Cullen, F. T., & Ball, R. A. (2019). Criminological theory: Context and consequences (7th ed.). SAGE Publications.

Lombroso, C. (2006). El hombre delincuente. Editorial Temis. (Trabajo original publicado en 1876).

Vold, G. B., Bernard, T. J., & Snipes, J. B. (2018). Theoretical criminology (7th ed.). Oxford University Press.

Zúñiga López, R. (2021). Fundamentos de la criminología. Universidad Estatal a Distancia.

 






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